La muerte de los amantes 1ª Parte

    Un simple poeta que se enamora de la persona inapropiada, ése era yo; Leonard, que se enamoró de lady Marion, que a su vez estaba prometida con el primo del rey.  Escribí mil y un poemas retratando su exuberante belleza; sus ojos cristalinos, que dejaban ver la verdad; su largo cabello, como si de hilos de oro se tratasen…Su esbelta figura, su grácil andar… Toda ella era inspiración para los más rebuscados poemas.
Mis visitas a su alcoba se repetían a menudo. Ella decía que me amaba… ¿Era verdad o sólo me quería por mi escritura? Un don que a la vez me corroía, un veneno que traspasa la piel y deja huella en el papel. Mi intimidad se reflejaba en las hojas sueltas donde me desahogaba.
Marion ya no estaba a mi lado, me había traicionado. No soy persona sin ella, mi razón me abandonó, me sumí en las más oscuras palabras que empezaban a rodearme. No había razón, no había sentido de vida sin su sonrisa, sin sus miradas. Dejé que el peso de mi cuerpo hiciera lo que yo no me atrevía a hacer. El mar chocaba violentamente contra  las rocas del acantilado, la lluvia limpiaba el rastro de mi vida en la Tierra, el agua me rodeaba. Noté el impacto de mi cuerpo contra las rocas del fondo…Fue cuando la oscuridad me rodeó, sin dejarme escapar, huyendo a otro mundo, donde no pueda llorar.





El tiempo a veces no cura las heridas


  “Gracias por quererme” Fueron tus últimas palabras. En un acantilado, allí estaba sentado, derramando lágrimas que morían en la inmensidad del mar que se hallaba debajo de mis pies. Allí te llevaba en tus últimos días, para contemplar los atardeceres mientras el agua chocaba sutilmente contra las rocas produciendo una melodía relajante…Pero hoy el día se ennegrecía, el cielo estaba encapotado por las nubes y el oleaje chocaba violentamente. Faltaba algo, me faltabas tú. Estúpido universitario que se enamora de su profesora de literatura, estúpido universitario que nunca fue capaz de defenderse por sí solo. Aun sabiendo de tu enfermedad terminal te quise como nunca quise a nadie, siempre me recordabas tu cercano final, pero yo hacía oídos sordos ya que siempre pensé en un futuro junto a ti.
Ahora soy profesor de literatura en la universidad donde tú un día lo fuiste, y tengo mi corazón cerrado a las personas… Quizás un nuevo amor haga olvidar, quizás un nuevo amor me realce la apagada vida que llevo desde entonces...Pero me niego a olvidar tu sonrisa, me niego a permanecer al lado de otra persona que no seas tú, me niego a sustituirte… 

¿Cuántas maneras de morir conoces?

  Quizás muchas y empiezes a enumerar, o quizás ninguna y entres en "Google" a buscar maneras de morir... ¿Pero la más dolorosa? Para mí es la traición (Te va ahogando, no puedes respirar, lloras descontroladamente)
No hay peor forma de sentir dolor que sentir la traición de un ser amado.
La bella rosa nacida de la semilla más cálida del mundo; el amor, crece sanamente hasta que alguien la atraviesa, con mentiras, engaños o similares. Esta rosa empieza a sangrar, las lágrimas amenazan con caer de tus ojos, deslizarse en tus mejillas y perderse sin rumbo aparente pero muriendo en tus labios.
  Corría patosamente hacia el final, sin mirar hacia atrás, le perseguían y tenía miedo (¿De qué?) No sabía lo que se hallaba detrás de ella, corría al mismo tiempo (¿Su sombra?) Las calles estaban fantasmagóricas, hacía frío y temblaba. Se tropezaba pero se levantaba.... Llegó a un callejón sin salida... Era presa fácil... De un gato hombre con unas garras cuchillas amenazadoras y afiladas, creía que se las clavaría sin piedad alguna, pero fue cuando el ruido de un coche en marcha asustó al gato  apareció aquel joven, valiente y desafiante que retó al asesino y le salvó de la muerte segura .

Quien ha hablado de príncipes azules?

  ¿Cuánto tiempo más debo buscar? Busco una sonrisa, una palabra, una mirada que verdaderamente me haga sentir algo, por mínimo que sea, un suspiro que enamore. 
Quizás el problema sea el egoísmo, no aceptar que los demás puedan sentir algo por mí, algo distinto a la amistad, pero si no lo acepto es porque no siento nada y porque el destino no me quiere al lado de esa persona. 
¿Cuánto tiempo debo esperar? No busco a un príncipe azul, simplemente alguien que me comprenda, alguien con quien compartir, alguien a quien abrazar...¿Es mucho pedir? Quizás le encuentre, pero se ve que AHORA no es el momento de que aparezca.

.