Cambió caprichosamente el futuro a su antojo, realmente hizo lo que le dio la gana y jugó con mi corazón a una historia "interminable". Su sonrisa cautivaba y su mirada enamoraba, era despreocupado y bastante temerario. Una vez me dijo "Quisiera ser el cielo, así te vigilaría, sabría dónde estás y te protegería" ¿Crees que me he olvidado de esa frase? Aún la recuerdo, aún recuerdo todo lo que vivimos y también recuerdo cuando te fuiste para no volver. Aquel día sentí que mi mundo se quebrantaba como un jarrón de porcelana al impactar contra el suelo, ¿ya se había acabado? Aquella felicidad...¿Se había desvanecido, así, tan deprisa? Evitaba llorar, pero las lágrimas salían solas -unas lágrimas bastante amargas sea dicho de paso- y me acababa por secar las mejillas con los puños de tu jersey favorito..., sí, aquel jersey azul de topos negros, aquel que tanto te gustaba y que olía a tu perfume. Cada vez que acerco el cuello de tu jersey a mi rostro me embriaga tu esencia, recuerdo cada mañana que me desperté a tu lado y cada noche que dormí entre tus brazos. Hay mucho que decir, pero muy poco tiempo para expresar. ¿Sabes? Después de cuatro años, después de huir de donde un día fue nuestro hogar, después de dos largas relaciones;
sigo enamorada del cielo.
Alquimista de confusiones
Publicado por Oh My Bubble Tea en 16:07
Etc...Etc...Etc... Aquel era tu comodín, dejabas tus palabras en el aire, finalizando la conversación con un pobre y seco "etc..." Su mirada me trastornaba, sus pestañeos me hacían enloquecer y sus sonrisas envenenaban mi corazón. ¿Alguna vez he tenido miedo? Sí, miedo de que aquello fuera a más, miedo de perderte, miedo de distanciarnos por aquel sentimiento. ¿Sabía diferenciar el amor de la amistad? No, no lo sabía, ¿qué era el amor? Sé que es aquello que todo el mundo ansía, pero realmente...¿Qué es el AMOR? ¿Era eso que me haría sentir mejor sin importar lo que me ocurriera o sólo era aquello que buscamos para llenar el hueco que se halla dentro de nosotros? Sinceramente no lo sé. Una vez jugué a sentirlo, pero no conseguí nada, solo la sensación de estar más vacío aún. Creo que me malcrié en ese sentido gracias a las películas románticas, el prototipo de pareja perfecta, la idea del amor verdadero. ¿Creer en ello? No lo sé ¿Una alma gemela? Ni idea. Quisiera abrir los ojos, pero su recuerdo me lo impide. Ella era como una mezcla de armonía y encanto, era algo MARAVILLOSO. Oh Dios, no me digas, ¿estoy enamorado de ella? No, no puede ser, aunque es algo que nunca he sentido...¿Será simplemente que la adoro y ya? Esto es demasiado confuso. Mierda, el café se me ha enfriado...Voy a calentarlo de nuevo.
Aquello fue un sueño, sí, un sueño, pero me pareció demasiado real. La bala le había dado en la cabeza y la sangre me había salpicado en la cara. Me llevé las manos al rostro, la sangre hervía y un grito fue arrancado de mi garganta. Alguien me cogió de la muñeca y gritó un “¡Idiota, si te quedas de pie te matarán a ti también!”. El extraño corría y me llevaba con él. Miles de furgonetas se hacían paso entre la multitud de malheridos y familias en pánico, furgonetas llenas de rebeldes afganos armados hasta los dientes. Llevaba un fusil de asalto, pero no era mío, seguramente lo hubiera encontrado en el suelo. El corazón me palpitaba fuertemente, como si de martillazos se trataran. Me había quedado sorda del oído derecho al haber estallado una granada cerca de donde me hallaba, tan sólo había un pitido, largo e intenso. ¿Cuánto iba a durar esto, cuánto tiempo tenía que vivir en este sueño? Una madre afgana con su hijo entró desprevenidamente en la casa donde nos aguardábamos mi compañero y yo, por acto reflejo disparé; dejando huérfano a un niño de unos ocho años. Había matado a una persona y había dejado sola a otra. ¿Qué iba a hacer, ir al niño y pedirle perdón? Solo se me ocurría correr y huir de aquel infierno. Ni sé ni quiero saber cuántas horas estuve con un fusil en las manos, sólo sé que al despertar sentí un gran alivio y di gracias de no vivir eso en carne propia.
Fallen Angel
Publicado por Oh My Bubble Tea en 5:32
Sus lágrimas caían abrasadoramente. Ella había caído. Su protegido estaba a punto de morir. Se debatían entre la vida y la muerte y ella no podía hacer nada. Con un beso lo arreglaría, con un beso él se salvaría, pero ella moriría lenta y dolorosamente. Cargar con el peso de dos por el otro, salvarle y que nunca sepa de la existencia de ese ángel que lo resguardó de todo daño, que nunca sepa de la existencia del ser que más le ha podido llegar a amar. Era un precio bastante alto, salvar una vida y no obtener reconocimiento por ello. No había tiempo para pensar. Meredith se acercó a su protegido; Adam Jones, cogió su barbilla y lentamente posó sus labios sobre los de él. El hospital se vio envuelto en la ira de un Dios traicionado. Las luces se apagaron y los cristales estallaron. El violento y furioso viento desordenaba las habitaciones, tiraba los armarios y destrozaba las paredes. Su ángel más puro, su ángel más obediente, su ángel más preciado había sucumbido ante un sentimiento humano. Había vuelto a ser traicionado, Meredith había caído como Luthbell cayó hace tiempo.
Los cabellos de Meredith se teñían de negro y las lágrimas empezaban a correr por sus mejillas. Se llevó las manos al rostro. ¿Lágrimas? Qué extraña sensación. ¿Dolor? Le ardía la espalda. Si fuera cierto que los ángeles tenían alas juraría que se las estaban arrancando. Su divinidad caía en picado mientras le grababan a fuego su pecado en la piel.
Sabía que no volvería a ver a Adam. Acarició la mejilla de éste mientras decía casi imperceptiblemente la palabra que le llevaría a la perdición.
-Te amo.
Y fue cuando su corazón se apagó y sus recuerdos estallaron en miles de fragmentos. Ya no era un ángel, ya no era un ser divino, ahora sólo era un saco de desperdicios. Sin pasado, sin presente, sin futuro. ¿Quién escribiría ahora su destino? ¿Qué será de su nueva vida?
Era hora de darle un final.
Publicado por Oh My Bubble Tea en 7:24
Anoche bebí y fumé. Creo que nunca me había encontrado peor.
Como siempre, me prometiste venir, y como siempre, brilló tu ausencia.
Me encontraba sentado en un banco de la Plaza España, a las 12:40 pm, horas en las que sólo podía oír mi propia respiración. Alejado del consumismo que se encontraba por el día en las agitadas calles de Madrid, alejado del estrés con el que se vivía en dicha ciudad, alejado de tus mentiras. Era la segunda cajetilla, ya estaba mareado y con ganas de vomitar, el malestar físico se apoderaba de mí y no me iba a dejar escapar. Mis lágrimas corrían como si fueran las de un niño pequeño, ya me hacías demasiado daño. Eres egoísta. Los demás decían que al menos te tenía, ¿pero esto es tenerte? Simplemente juegas con mi ser, juegas a creer sentir amor, y siempre soy yo el pringado que se queda, con la débil esperanza de que esta vez vengas. ¿Qué he hecho mal? No lo sé. Tú eres la culpable de mi situación, de mi estado, tú y tus mentiras, tú y mis falsas ilusiones.
Tiré la cajetilla a la carretera, empecé a ahogarme en lágrimas. No vendrías, ni ahora, ni hoy, ni mañana, nunca. ¿Cuántas veces nos habremos visto desde que empezamos, seis veces? Saqué el móvil y empecé a escribir un SMS: “Hemos cortado”. Lo envíe y me levanté. Sentí que me había liberado de unas pesadas cadenas, sentí que ya no estaría en una situación parecida, pero también sentí que me equivocaba al hacer esto, no estaba seguro de lo que sentía.
Caminé por Gran Vía, parece mentira que fuera Madrid… Tan tranquilo, tan silencioso. La única que me acompañaba era la soledad. El frío me agarraba para no dejarme escapar, pero no me importaba, suficientes problemas tenía como para preocuparme de ello. Andaba mirando hacia el suelo, lamentando cada día que estuve a tu lado, odiando cada día que me dejaste con tan solo el calor de una chaqueta. Para mí siempre fue un “nosotros” para ti un “yo”, creías que con un vulgar mensaje en Facebook lo arreglarías todo, pero las cosas no son así. Tus sonrisas se volvieron falsas y llenas de desprecio, mientras yo procuraba que las mías fueran las más sinceras que hubieras visto en tu vida. No sé qué prefiero ahora, vivir con tu permanente ausencia o vivir con tus imperdonables excusas baratas. Escoja lo que escoja TÚ no estarás a mi lado. ¿Olvidarme de todo? Es algo que se me haría imposible. El roce de tu cuerpo, tus miradas, tus besos… Todo ello hacía que olvidara mi enfado y me sumiera ante ti. Si te dijera que te desprecio te mentiría, si te dijera que te perdono sería idiota, si te dijera que te sigo queriendo sería cometer la mayor estupidez del siglo, porque sería la verdad.
Caminaba en silencio, sin palabras ajenas que llenen mis oídos de frustración, sin besos que arranquen la piel de los labios, sin nadie que me hunda en un pozo de desesperación. Caminaba libre pero dolorido, como un pájaro al que han liberado pero tiene un ala herida; volará, pero podrá caer fácilmente hasta que se recupere.
If you really love me, you can remember me.
Publicado por Oh My Bubble Tea en 9:23
Act XI
Sophie Frinnegan
Fui corriendo hasta donde estaba padre, quería una explicación…Aunque ahora necesitaría dos; ambos en el suelo, Karan sujetaba su barbilla y le besaba. Padre se dejaba. La foto se deslizó de mis manos. Un grito agudo fue arrancado de mi garganta, al instante ambos se separaron.
-¡Sophie!-Exclamó Dailos.
Les miré y contuve las lágrimas, luego di media vuelta y empecé a caminar. Oía murmullos, quejas y mi nombre. Pero ya no atendía a nada, era cierto lo que madre me había contado de pequeña: “Llegará alguien y nos separará, pero no odies a tu padre por ello”. Empecé a correr para huir lo más posible de aquel infierno, esa imagen me atormentaba; la sangre, Karan, padre… Me pisaba los talones, corría detrás de mí mientras gritaba mi nombre desesperadamente, pero yo no quería parar.
-¡Sophie!-Gritó
-¡Déjame, tú no eres mi padre!-Contesté cuando me agarró la muñeca.
-Déjame explicártelo…
-¡No quiero excusas baratas!
-Viene de atrás, Sophie, hace quince años, tú no habías nacido…
-¿Y qué quieres decirme con eso, que tuviste un lapsus en el que enrollabas con un hombre, que eres homosexual?-Pregunté desesperada.
Padre me pegó una cachetada.
-¡Tranquilízate!-Gritó.-No sé lo que me pasó, no sé lo que me pasa, no sé lo que siento. Sophie, soy su presa, hace quince años me mordió, hace quince años me marcó.-Su voz temblaba.-Vaya a donde vaya, él estará ahí, es algo de lo cual no me puedo desprender.
-¿Y madre, la amaste alguna vez?
-A tu madre le amé como pude, lo más que pude. Sophie, lo siento.
Aquellas palabras se habían quedado grabadas a fuego en mi corazón; “Vaya a donde vaya, él estará ahí, es algo de lo cual no me puedo desprender.” ¿Mi padre estaba maldito?
Caminé y caminé hasta alejarme de aquella casa y acabar en una playa al atardecer, había pasado horas y horas caminando mientras pensaba, tanto que había llegado a la cercana costa. Me tumbé en la orilla, sintiendo cómo las olas golpeaban mi cuerpo sin éxito alguno, dejando un rastro de sal en mi ropa. Miraba hacia el cielo mientras pensaba: ¿Qué ocurrirá a partir de ahora? ¿Volveré a Alemania o me quedaré viendo el sufrimiento de mi padre? ¿Realmente merece la pena quedarse? Eran demasiadas preguntas sin respuesta, todo había ocurrido demasiado rápido. No sabía qué hacer, solo me limitaba a descansar en la arena, mientras la noche caía sobre mí como un espeso manto del cual no puedes librarte.
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RIMA XXX
Asomaba a sus ojos una lágrima
y a mi labio una frase de perdón;
habló el orgullo y se enjugó su llanto,
y la frase en mis labios expiró.
Yo voy por un camino; ella, por otro;
pero, al pensar en nuestro mutuo amor,
yo digo aún: —¿Por qué callé aquel día?
Y ella dirá: —¿Por qué no lloré yo?
-Gustavo A. Bécquer-
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